El joven carpeño ha puesto en marcha un exitoso proyecto de obrador, que ofrece nuevas oportunidades para la vida social de la localidad y fortalece el tejido empresarial
En un contexto donde el emprendimiento local se convierte en motor de desarrollo y dinamización económica, surgen proyectos que reflejan el talento, la iniciativa y el compromiso con el territorio. En El Carpio, iniciativas como Alma & Masa representan el valor de apostar por lo cercano, generando actividad, empleo y nuevas oportunidades para la vida social y comercial del municipio.
Este obrador, que integra panadería, pastelería y un espacio para degustar sus elaboraciones, es un ejemplo de cómo la pasión por un oficio puede transformarse en un proyecto empresarial sólido y con proyección. Hoy hablamos con su impulsor, un emprendedor que demuestra que la innovación, el trabajo constante y el arraigo local pueden ir de la mano para construir historias de éxito que inspiran y fortalecen el tejido empresarial.
Para empezar, ¿cómo nace la idea de abrir este negocio en tu pueblo?
La idea de abrir el negocio viene de hacer algo nuevo y que tanta falta hacía en El Carpio. Ahí surge el pensamiento de combinar panes variados, dulces artesanales y la posibilidad de que se puedan consumir en un ambiente agradable en nuestra zona de cafetería.
No es habitual que alguien joven abra un negocio tradicional. ¿Qué te motivó a dar el paso?
Tiene que ver con el hecho de que soy una persona que tenía claro el no querer llegar a mayor y quedarme con la duda de qué habría pasado si lo hubiese intentando. Al final la pasión que tengo por esta profesión me lleva a dar el paso. Además, pienso que El Carpio no podía depender de panaderías de otros pueblos, si tenemos la posibilidad de abastecernos por nosotros mismos.
Antes ya tenías presencia en redes sociales. ¿Crees que eso influyó en el éxito inicial?
El tema de las redes sociales surgió un poco como hobby, para darme a conocer entre la gente y poder enseñar lo poquito que sé. Por supuesto que la aceptación de la gente ayudó mucho a que diera el paso. Pero sí, al final cuando te han visto y ya te conocen, eso hace que sea mejor la respuesta de los clientes.
De hecho, algunos días se te acaban los dulces porque no das a basto. ¿Cómo se vive algo así al empezar?
Por una parte me da impotencia, por el hecho de que la gente venga y no tenga la oportunidad de probar todos nuestros productos. Pero por otra parte, me da alegría porque supone que estamos haciendo las cosas bien todo el equipo. Estamos muy agradecidos por la aceptación.
¿Qué es lo que más valoran tus clientes?
Lo que más valoran es que todo sea artesanal y, como muchos nos dicen, que volvamos a traer el pan de antes. Es un pan de masa madre, que no lleva harina refinada y que algunas de ellas son además ecológicas. Eso al final marca la diferencia y yo soy una persona que apuesta mucho por la calidad de los productos más que por la cantidad.
Además de comprar, los vecinos pueden quedarse a consumir allí. ¿Por qué era importante crear ese espacio?
Tener una zona donde consumir nuestros productos era algo indispensable y que aporta calidad. Con esto das a los clientes la oportunidad de elegir su propio pan o dulce, acompañarlos de un café 100% arábico y es una experiencia que suma puntos.
¿Qué le dirías a otros jóvenes que dudan si emprender en su localidad?
A los jóvenes les diría que den el paso. Somos la generación que debe apostar por nuestro pueblo y no lo podemos dejar morir. Son tantas las cosas que nos hacen falta, que van a tener buena acogida. Además, aquí estamos para apoyarnos en todo lo que se pueda.
¿Cómo imaginas el futuro de tu negocio?
El futuro me lo imagino con la posibilidad de poder llegar a ser algún día referencia en la comarca y poder llegar a más gente. De esa forma, lograríamos atraer también a nuestro pueblo más turismo y más afluencia de gente.
Para acabar, una pregunta difícil. ¿Qué elaboración no podemos quedarnos sin probar?
Esta pregunta para mí es la más complicada [risas]. Es imposible elegir solo una elaboración para poder probar. En relación a los panes, puedo nombrar el de cúrcuma, aceite, cerveza…pero es muy complicado. Y con el tema de dulces pasa igual. Croissant, tartas de queso y una gran variedad. Es muy difícil, no sabría con qué quedarme.
Autor: Pablo Herrera