El responsable y entrenador de la entidad deportiva pone el foco en la educación, los valores y el crecimiento personal de los jóvenes nadadores, analizando las necesidades y el futuro del club
Antonio, llevas muchos años ligado al Club de Natación de El Carpio. ¿Cómo comenzó esta aventura y qué significa para ti este deporte?
Pues la verdad es que mis inicios no fueron del todo idílicos; empecé en el club en el año 2001 y a mi madre le costaba un mundo convencerme para ir a entrenar. Sin embargo, poco a poco el agua me fue enganchando. En aquella primera etapa, recuerdo que nos desplazábamos a la piscina cubierta de Villafranca para poder entrenar, hasta que cerraron las instalaciones. Eso provocó un paréntesis en el que me dediqué a otros deportes, pero la espinita de la natación seguía ahí.
El reencuentro definitivo llegó años más tarde, cuando me mudé a Montilla para cursar el Grado Superior; allí me uní al club local y me reenganché por completo a este mundillo. Desde entonces, mi trayectoria me ha llevado a pasar por clubes como el Club Natación Toledo, el Club Monteverde (entonces Monteverde-Liberbank) —con el que cumplí el sueño de nadar en el Campeonato de Europa Máster de Roma en 2022— y el CDN Córdoba, club al que pertenezco actualmente.
Para mí, la natación comenzó siendo una obligación de niño y hoy lo es todo: es mi estilo de vida, mi pasión y el motor que me mueve tanto dentro como fuera del agua.
Además de entrenador, sigues compitiendo como nadador en el Club de Natación de Córdoba y has conseguido varias medallas. ¿Cómo compaginas ambas facetas y qué te aporta cada una de ellas?
Sinceramente, no es nada fácil. A mi faceta como nadador y entrenador hay que sumarle mi trabajo como profesor en el centro de formación profesional Davante.
Al final, el día tiene las horas que tiene y lograr encajarlo todo es un auténtico encaje de bolillos. Para mantener un nivel competitivo aceptable tengo que arañar minutos de donde no los hay y sacrificar gran parte de mi tiempo libre, pero cuando algo te apasiona, siempre encuentras la manera. Es complicado, pero con disciplina se puede.
Lo bueno es que ambas facetas se retroalimentan. Estar en el agua compitiendo me aporta adrenalina, superación personal y me ayuda a mantener los pies en el suelo, recordando el esfuerzo que exige este deporte. Por otro lado, estar en el borde de la piscina como entrenador me da la satisfacción de transmitir lo que sé, ver evolucionar a mis alumnos y disfrutar de sus éxitos como si fueran míos.
Después de tantos años dedicados a la natación, tanto desde el borde de la piscina como dentro del agua, ¿qué es lo que más te sigue motivando cada temporada?
Lo que me hace seguir tirándome al agua y ponerme el cronómetro cada temporada se resume principalmente en dos cosas. Por un lado, la comunidad que se crea: los compañeros de entrenamiento y esos rivales sanos que te encuentras en cada competición. Después de tantos años compartiendo brazadas, viajes y esfuerzo, dejas de verlos como meros competidores y los consideras parte de tu propia familia.
Por otro lado, y quizás lo más gratificante desde el borde de la piscina, es ver la cara de ilusión de los chicos a los que entreno. Sentir que, a través de mi trabajo diario, aporto mi granito de arena para que crezcan como deportistas, pero, sobre todo, para que se formen como mejores personas, es la mayor recompensa posible. Esa evolución es la que de verdad me recarga las pilas año tras año.
Con la apertura de la piscina municipal comienza la etapa más intensa para vosotros. ¿Cómo afronta el Club de Natación de El Carpio este verano 2026?
Lo afrontamos, como siempre, con una ilusión enorme y con las baterías completamente cargadas. El verano es nuestro momento fuerte y nos motiva muchísimo responder a la confianza que, año tras año, los carpeños depositan en nosotros.
Nuestro objetivo principal para esta temporada es adaptarnos a lo que cada persona busca: desde el nadador que quiere perfeccionar su técnica y ver una mejoría real en el cronómetro, hasta el vecino que simplemente busca mantenerse activo, ponerse en forma y sentirse mejor físicamente. Estamos listos para ofrecer un verano lleno de agua, salud y superación.
¿Qué cursos o programas vais a desarrollar durante los próximos meses para niños, jóvenes y adultos?
Hemos diseñado una oferta muy completa que cubre todas las etapas y necesidades. Por un lado, comenzamos con los más pequeños, a partir de los 6 años, que están empezando a desplazarse en el agua; con ellos utilizamos metodologías activas y lúdicas para que asimilen la técnica de la forma más natural y divertida posible.
Por otro lado, contamos con las diferentes categorías competitivas del club, donde desarrollamos programas de entrenamiento personalizados para garantizar tanto su evolución técnica como su máximo rendimiento en el agua.
Y, por supuesto, no nos olvidamos de nuestros nadadores Máster. Aunque algunos de ellos mantienen el gusanillo de la competición y siguen rindiendo a gran nivel, nuestra principal función con este grupo es la salud: nos enfocamos en que mejoren su condición física general y en ayudarles a aliviar o superar esas pequeñas lesiones y molestias que se van arrastrando en el día a día
Desde tu experiencia como deportista competitivo, ¿intentas trasladar a tus alumnos algunas de las enseñanzas que te han ayudado a conseguir medallas y buenos resultados?
Sin duda. Al haber tenido una vida competitiva tan larga y haber pasado por tantos clubes, he tenido la suerte de trabajar bajo las órdenes de entrenadores muy diversos y con filosofías muy distintas. Toda esa trayectoria, sumada a mi formación específica en el ámbito deportivo, te da un bagaje y una experiencia que no se aprenden en los libros.
Intento transmitirles no solo los secretos de la técnica o el valor de la disciplina, sino también la gestión mental de la competición y el saber encajar tanto los éxitos como los días malos. Todo lo que he aprendido en primera persona dentro del agua suma para garantizarles hoy la mejor enseñanza posible desde el borde de la piscina.
Para quienes estén pensando en apuntarse por primera vez, especialmente los más pequeños, ¿qué les dirías para animarlos a dar el paso?
Les diría simplemente que vengan y prueben sin ningún tipo de miedo ni presión, porque se lo van a pasar estupendamente. A veces el primer día da un poco de respeto, pero aquí el juego y las risas están asegurados. La natación es un deporte precioso que no solo te enseña a moverte en el agua, sino que te da autonomía, salud y un montón de amigos. Que no se lo piensen: la piscina municipal está abierta para ellos y estamos deseando recibirlos con los brazos abiertos.
Cada verano numerosas familias confían en vosotros para enseñar a nadar a sus hijos. ¿Qué se siente al ver cómo un niño que llega con miedo al agua acaba desenvolviéndose con seguridad y confianza?
Para todos los entrenadores del club, esa es la mayor satisfacción posible. Ver esa transformación, donde el miedo se convierte en una sonrisa de seguridad, es el verdadero motor de nuestro trabajo. Al final, que un nadador progrese, gane confianza en sí mismo y supere sus propios temores es un logro muchísimo mayor y más valioso que cualquier trofeo o medalla que podamos colgar en las vitrinas del club. Ese es nuestro verdadero éxito.
La natación ha evolucionado mucho en los últimos años. ¿Ha cambiado también la forma de enseñar respecto a cuando comenzaste en el club?
Sin duda, la metodología ha dado un giro de 180 grados. Cuando yo empecé, la enseñanza era mucho más directiva: el entrenador mandaba una tarea y el nadador simplemente la ejecutaba de forma mecánica.
Hoy en día buscamos un enfoque mucho más reflexivo y consciente. Queremos que el nadador entienda el porqué y el para qué de cada ejercicio, que sienta el agua y sea partícipe de su propio aprendizaje. Cuando el deportista comprende cómo influye su postura o su brazada en el agua, asimila la técnica muchísimo mejor y evoluciona más rápido. Hemos pasado de formar ejecutores a formar nadadores analíticos y conscientes.
Como entrenador y competidor, habrás vivido muchas experiencias en el agua. ¿Hay alguna anécdota o recuerdo especial que guardes con cariño?
He vivido momentos maravillosos, pero si tengo que quedarme con uno reciente y muy especial, sin duda elijo el Trofeo Ciudad de Mairena del año pasado. Uno de mis deportistas llevaba mucho tiempo persiguiendo la marca mínima para el Campeonato de España Júnior Absoluto; era un tiempo muy exigente que se le resistía por muy poco y por el que había trabajado durísimo.
Cuando tocó la pared y vimos el marcador, la alegría fue indescriptible. Ver reflejado en el cronómetro el premio a tanto esfuerzo y tanto sacrificio, y compartir ese abrazo de satisfacción en el borde de la piscina, es uno de los recuerdos más bonitos y gratificantes que me ha regalado mi carrera como entrenador.
Más allá de las técnicas de natación, que supongo será lo más importante, ¿qué valores intentáis transmitir a los niños y jóvenes que forman parte del Club de Natación de El Carpio?
Aunque la técnica es fundamental, para nosotros la piscina es, ante todo, una escuela de vida. Los pilares de nuestro club son la disciplina, el respeto y el trabajo en equipo.
La natación es un deporte exigente que requiere constancia, y esa disciplina les sirve para cualquier reto que afronten en sus estudios o en su futuro. El respeto lo inculcamos a tres niveles: hacia los entrenadores, hacia los compañeros y hacia los rivales. Y, aunque se suele pensar que la natación es un deporte individual, en El Carpio potenciamos al máximo el trabajo en equipo; los relevos, el apoyo mutuo en los entrenamientos duros y el celebrar los éxitos del compañero unen muchísimo. Queremos que se lleven amigos y valores para toda la vida.

Durante el verano aumentan las horas que pasamos en piscinas y zonas de baño. ¿Qué recomendaciones básicas darías a los más pequeños y a sus familias para disfrutar del agua con total seguridad?
Lo primero y más básico es la protección frente al sol: el uso de una buena crema solar es indispensable para evitar quemaduras. Pero, por encima de todo, el mensaje más importante va dirigido a los padres y acompañantes de los más pequeños: la supervisión continua.
Los niños nunca, bajo ninguna circunstancia, deben quedarse solos en el agua o cerca de ella. Es fundamental recordar que la figura del socorrista está para vigilar el vaso de la piscina y actuar en caso de emergencia, pero no es un niñero. La seguridad de los menores es una responsabilidad compartida, y mantener una atención activa es la mejor herramienta para evitar cualquier susto y asegurarnos de que el verano sea solo sinónimo de diversión.
Mirando al futuro, ¿cómo te gustaría ver al club?
De cara al futuro, mi sueño es ver cómo el club sigue creciendo en número de nadadores, pero, sobre todo, me gustaría que tuviéramos la posibilidad de entrenar también durante el invierno. Al no disponer de una piscina climatizada en El Carpio, el invierno nos frena mucho. Para lograrlo, necesitaríamos establecer una colaboración con el Ayuntamiento que nos ayudara a costear el alquiler de calles en instalaciones cubiertas cercanas.
Es un modelo que ya funciona con éxito muy cerca de aquí; por ejemplo, el Ayuntamiento de Villafranca sufraga el coste de las calles para que su club local pueda mantener la actividad todo el año. Sería un paso de gigante para que nuestros deportistas no pierdan el ritmo de entrenamiento y El Carpio pueda sonar con fuerza en la natación durante todas las temporadas.
Para finalizar, ¿qué mensaje te gustaría enviar a los vecinos de El Carpio de cara a este verano y a todas aquellas personas que aún no conocen el trabajo que realizáis desde el club?
A mis vecinos de El Carpio les diría que aprovechen al máximo este verano 2026 y que vean en la piscina municipal un espacio de salud, convivencia y desconexión. Y a quienes aún no conocen de cerca el trabajo del club, les invito de corazón a que se acerquen, hablen con nosotros y nos den la oportunidad de enseñarles lo que hacemos.
Aquí no solo entrenamos para ganar medallas; somos una gran familia que trabaja con la misma ilusión por el niño que aprende a flotar que por el adulto que busca mejorar su salud. Las puertas del Club de Natación de El Carpio están abiertas para todos, sin importar la edad ni el nivel. Os esperamos en el agua para pasar un verano inolvidable.
PABLO HERRERA